Como son los cursos de Verano en Santiago de Compostela

Este año el curso ha estado lleno hasta la bandera.

No hay nada que asuste mas a una alumna española que el número de personas que participan en su clase. Por qué?
Porque la enseñanza del encaje en España se transmite con las manos y las alumnas necesitan tener a la profesora a su lado continuamente. Cuando les cuento que en Madrid, dentro de las actividades de un viaje a España de la Asociación alemana” Altespitze”, tuve un curso de 49 alumnas ..y que en absoluto silencio seguían las instrucciones con diagramas de hilos y de pares que les había preparado..…no lo pueden creer. En España esto sería imposible. El nivel de conocimientos es tan dispar que sólo puedes enseñar así a las personas que tienen una base sólida y pueden leer diagramas.

Las profesoras, incluso las más creativas, apenas proveen a sus alumnas de un manual con el contenido de la asignatura, ya clásica, ya contemporánea que se va a estudiar y en pocos sitios se hace un mapa de la Historia del encaje para que la estudiante sepa a qué siglo pertenece el encaje que está aprendiendo y pueda conectarlo a las expresiones artísticas de su misma época: la Pintura,la Arquitectura, la Literatura ,la Música ,la Moda y las demás Artes Decorativas.

Los encajes se han sucedido desde el Renacimiento y por lo tanto tenemos encajes de estilo Renacentista, Manierista, Barroco, Rococó, Neoclásico, Romántico, Modernista, Art Decó…y hoy Encaje Contemporáneo. En países como el nuestro en el que los encajes se repiten de generación en generación no existe el concepto de que la encajera puede crear sus propios encajes y así las profesoras no transmiten a sus alumnas la semilla de la creatividad porque lo que se ha hecho siempre es reproducir un patrón, más que enseñar a hacer uno propio. Esa es la razón por la que en los encuentros se venden fotocopias sacadas de libros publicados por profesoras extranjeras, sin saber que ese libro pertenece a una persona que lo ha creado para vender, no para que se lo vendan. En los congresos de Europa cada creadora vende sus propios patrones y nadie se atrevería a vender los ajenos.

En Schneeberge, por poner un ejemplo, los niños y niñas aprenden a hacer encaje con sus propios patrones que dibujan en una hoja y que reproducen con bolillos. Así desde el principio crean sus propios patrones que van adaptando a las necesidades de su edad y aprenden a respetar los patrones de los demás como algo propio.

Hace poco tuve a una alumna excelente que trabajaba los bolillos de una manera impecable. Al enfrentarse a una técnica en la que necesitaba leer diagramas fue mucha su dificultad porque no tenía costumbre de seguir las instrucciones de un papel, sino las de su profesora. Es difícil decirle a alguien que trabaja tan bien que lo que tendría que hacer es empezar de nuevo para entender el proceso del encaje desde la base. Pero ese proceso es personal y uno debe darse cuenta por si misma…otra alumna empezó por Duquesa y estuvo 10 veranos en mi escuela haciendo cada año una técnica diferente ….al décimo año hizo mi manual básico de Torchón para profesoras de encaje, en el que dibujan patrones y diagramas a la vez que se hacen las muestras de encaje: “has pasado de ser duquesa a ser criada” le dije …en referencia a que la palabra Torchón significa “bayeta” en francés. Lo encontró de mucho provecho y comprendió de la importancia de otorgar a sus alumnas de independencia a través del conocimiento del dibujo y la lectura de diagramas y de capacitarlas para empezar y rematar sus propias obras.
Se necesita que el colectivo de profesoras haga un esfuerzo para reciclarse y dar un paso más en la calidad de la enseñanza. Es el momento de la generosidad y de aceptar la propia ignorancia : ya hay un montón de estudiantes jóvenes que se apartan de la manera tradicional de enseñar para ofrecer algo nuevo y que atraiga a su vida a personas jóvenes llenas de creatividad y talento, aquellas que van a transformar el encaje en una aventura contemporánea. Tenemos la enorme suerte de contar con un centro encajero en Galicia que está comprometido con el encaje tradicional y con preservar el encaje para el futuro.
Sin embargo, la misión de las personas que no forman parte de esta cadena hereditaria-tradicional -madre-hija, es la de estudiar las raíces de nuestro pasado para, investigándolo, poder traer al presente algo más acorde con nuestra naturaleza contemporánea.Que resuene como lo están haciendo otras manualidades en las cabezas de las jóvenes que quieran expresar su creatividad a través de los encajes.